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Especial
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Personas que no beben frecuentemente podrían llegar a hacerlo por la liberación de endorfinas en ciertas zonas cerebrales
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Resuelven el enigma médico más adictivo y antiguo
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liberación de endorfinas en determinadas zonas del cerebro, podría
condicionar el que la gente se haga co dependiente de las bebidas
alcohólicas |
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Por: Montserrat Arqué | 20 de Enero, 2012 | 19:59
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El consumo de alcohol resulta ser una tradición heredada desde la
antigüedad; en aquellos tiempos, dichas bebidas se consumían en fiestas y
ritos religiosos, una costumbre que impera hasta nuestros días.
El problema radica que esta sustancia, al igual que muchas otras, es
adictiva. Se dice que una persona es alcohólica cuando bebe demasiado
durante un periodo de tiempo prolongado, volviéndose dependiente de éste
y conforme pasan los días, la necesidad de ingerirlas va creciendo
hasta tal punto que es difícil vivir sin ella, señala botanical-online.com.
Según los datos publicados en drogomedia.com,
más de 2 millones de personas en todo el mundo mueren a causa del
alcohol, y es que esta sustancia corre rápidamente por la sangre y si
hay niveles excesivos, se producen alteraciones en el cuerpo, tales como
falta de control, disminución de la frecuencia respiratoria y cardiaca,
afecta el funcionamiento del cerebro y con el paso del tiempo, hace
mella en el hígado, acabando con este órgano vital.
En México, según el Consejo Nacional Contra las Adicciones
(CONADIC), se calcula que existen aproximadamente 3 millones de
personas con problemas de consumo excesivo de alcohol, 600 mil de éstas
son mujeres y 300 mil son menores de edad, convirtiéndose así en uno de los problemas de salud pública a nivel internacional más urgentes de atender.
¿Qué es lo que hace que nos guste y disfrutemos de tomar bebidas
alcohólicas? Hace casi un año, investigadores del Instituto Nacional de
Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA sus siglas en inglés) llevó a cabo
una investigación para tratar de dar una respuesta aceptable a dicha
interrogante.
En aquella ocasión, los investigadores del instituto concluyeron que se
trataba de una cuestión genética, ya que aquellas personas portadoras de
una variante del receptor de opioide llamada 118G, hace que las
personas experimenten una mayor euforia al momento de entrar en contacto
con ellas, es decir, cuatro veces más placer, indica larazon.es.
Recientemente, científicos de la Universidad de California, en San Francisco, llevaron a cabo una serie de estudios
para tratar de reafirmar o plantear una nueva explicación a esta
interrogante. Ya se sabe que el alcohol libera endorfinas, las cuales
producen placer.
Los investigadores de California examinaron a 25 personas, 13 bebedores
compulsivos y 12 no bebedores, a los cuales se les practicaron
tomografías, en donde pudo observarse que la liberación de endorfinas se
produce en dos partes del cerebro, en el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal, sin importar la cantidad de alcohol consumido.
Se observó también cuántas más endorfinas liberadas en la zona de
accumbens, seas un bebedor empedernido o no, ambos sentirán la misma
sensación de placer; sin embargo, si se liberaban más endorfinas en la
corteza orbifrontal, se tiene un mayor sentimiento de intoxicación,
sobre todo aquellos que acostumbran a tomar grandes cantidades.
"Esto indica que los cerebros de los bebedores excesivos o bebedores con
problemas van cambiando en una forma que los hace encontrar el alcohol
cada vez más placentero porque ese sentimiento cada vez más grande de
recompensa los hacer beber cada vez más", explicó la doctora Mitchell,
una de las encargadas de dirigir el experimento.
¿Encuentras que beber alcohol es sumamente placentero?
¿Te hace feliz beber en exceso?
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