Cáscara de huevo, de desecho a material dental
“Empezamos a trabajar en este proyecto
desde hace once años. Durante este tiempo hemos observado que el
contenido de calcio y la similitud de sus iones (calcio, magnesio,
estroncio, sodio, potasio, entre otros) con los del suero, la saliva y
el plasma humanos hace que los tratamientos den resultados en cuanto a
regeneración de tejidos”, asegura Édgar Delgado Mejía, profesor asociado
de Físico-química de la UN.
¿Cómo obtienen los fosfatos?
El primer paso consiste en eliminar los
elementos orgánicos que hay en la cáscara (membrana y albúminas). Luego
la someten a un tratamiento térmico para retirar también las partes
orgánicas que se encuentran dentro del carbonato. Este se quema a 700 ºC
para descomponerlo y dejar solo el óxido de calcio, de donde se
obtienen diferentes productos.
Mediante pruebas efectuadas en ratones
fue viable comprobar los resultados. Así, el recubrimiento de la pulpa
dental, la emineralización del esmalte, el blanqueamiento dental y el
material de adhesión para tratamientos de ortodoncia son posibles con
fosfatos de calcio biomiméticos (que imitan procesos naturales)
obtenidos a partir de cáscara de huevo.
Aplicaciones
Una de sus aplicaciones es regenerar la
pulpa de los dientes. Actualmente, el proceso odontológico se hace con
hidróxido de calcio, pero este tiene en contra que no es biomimético y
las células no reconocen fácilmente el material puesto.
Con los compuestos extraídos de la
cáscara de huevo, se pueden preparar materiales con contenidos de cuatro
fosfatos de calcio, que proporcionan al organismo elementos amigables y
compatibles capaces de producir dentina. Gracias a ellos se ha podido
trabajar con éxito en la línea de adhesión: restauración de dientes,
recubrimiento de cuellos sensibles y ortodoncia.
En esta última han sido de utilidad para
contrarrestar los daños que ocasionan los procedimientos actuales.
Según el investigador Delgado Mejía, “las técnicas que se ocupan dañan
el esmalte dental, pues la aplicación de ácido fosfórico rompe la
superficie de la pieza, y ahí se pone el adhesivo que fija el bracket,
lo que da lugar a sensibilidad y rayones en la superficie del diente”.
Con los fosfatos es posible untar el
material sobre el diente para adherir el bracket sin dañarlo. Además, se
encuentra en desarrollo una investigación que permitirá remineralizar
el esmalte y fortalecerlo (para que no se rompa al retirar el metal de
los dientes), así como restaurar los defectos (grietas y fracturas) del
esmalte llenándolos con estos materiales.
A su vez, las sustancias utilizadas en
blanqueamiento son el peróxido de hidrógeno, el peróxido de carbamida y
los perboratos. Estos oxidan los materiales orgánicos y así eliminan
sustancias que dan color a los dientes (como los taninos), pero también
afectan la resistencia mecánica del esmalte al perforar su superficie,
lo que causa sensibilidad.
El avance muestra que, al recubrir las
piezas con minerales naturales de fosfatos, logra dárseles un color
blanco a los dientes y reforzar el esmalte. El objetivo es lograr un
blanco natural y no sintético, como el que se tiene actualmente con este
proceso.
Los estudios aún no han sido efectuados
en seres humanos, pero sí en piezas dentales donadas y guardadas en un
banco dental. Se esperan mayores recursos para poder seguir con las
investigaciones y llevar estos productos al mercado y contribuir así a
la salud de las personas.
Según el profesor Delgado Mejía, Bogotá
produce entre 7 y 15 toneladas diarias de cáscara de huevo que podrían
aprovecharse a nivel industrial para producir fosfatos de calcio.
Fuente: Dicyt
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