sábado, 1 de junio de 2013

Cáscara de huevo, de desecho a material dental

Investigadores de la Universidad Nacional (UN) de Colombia producen fosfatos de calcio a partir de la cáscara de huevo para usarlos como materiales dentales. De acuerdo con los científicos, el producto obtenido resulta más benéfico que los existentes debido a que su composición química contiene todo lo que el organismo humano necesita.
“Empezamos a trabajar en este proyecto desde hace once años. Durante este tiempo hemos observado que el contenido de calcio y la similitud de sus iones (calcio, magnesio, estroncio, sodio, potasio, entre otros) con los del suero, la saliva y el plasma humanos hace que los tratamientos den resultados en cuanto a regeneración de tejidos”, asegura Édgar Delgado Mejía, profesor asociado de Físico-química de la UN.
¿Cómo obtienen los fosfatos?
El primer paso consiste en eliminar los elementos orgánicos que hay en la cáscara (membrana y albúminas). Luego la someten a un tratamiento térmico para retirar también las partes orgánicas que se encuentran dentro del carbonato. Este se quema a 700 ºC para descomponerlo y dejar solo el óxido de calcio, de donde se obtienen diferentes productos.
Mediante pruebas efectuadas en ratones fue viable comprobar los resultados. Así, el recubrimiento de la pulpa dental, la emineralización del esmalte, el blanqueamiento dental y el material de adhesión para tratamientos de ortodoncia son posibles con fosfatos de calcio biomiméticos (que imitan procesos naturales) obtenidos a partir de cáscara de huevo.
Aplicaciones
Una de sus aplicaciones es regenerar la pulpa de los dientes. Actualmente, el proceso odontológico se hace con hidróxido de calcio, pero este tiene en contra que no es biomimético y las células no reconocen fácilmente el material puesto.
Con los compuestos extraídos de la cáscara de huevo, se pueden preparar materiales con contenidos de cuatro fosfatos de calcio, que proporcionan al organismo elementos amigables y compatibles capaces de producir dentina. Gracias a ellos se ha podido trabajar con éxito en la línea de adhesión: restauración de dientes, recubrimiento de cuellos sensibles y ortodoncia.
En esta última han sido de utilidad para contrarrestar los daños que ocasionan los procedimientos actuales. Según el investigador Delgado Mejía, “las técnicas que se ocupan dañan el esmalte dental, pues la aplicación de ácido fosfórico rompe la superficie de la pieza, y ahí se pone el adhesivo que fija el bracket, lo que da lugar a sensibilidad y rayones en la superficie del diente”.
Con los fosfatos es posible untar el material sobre el diente para adherir el bracket sin dañarlo. Además, se encuentra en desarrollo una investigación que permitirá remineralizar el esmalte y fortalecerlo (para que no se rompa al retirar el metal de los dientes), así como restaurar los defectos (grietas y fracturas) del esmalte llenándolos con estos materiales.
A su vez, las sustancias utilizadas en blanqueamiento son el peróxido de hidrógeno, el peróxido de carbamida y los perboratos. Estos oxidan los materiales orgánicos y así eliminan sustancias que dan color a los dientes (como los taninos), pero también afectan la resistencia mecánica del esmalte al perforar su superficie, lo que causa sensibilidad.
El avance muestra que, al recubrir las piezas con minerales naturales de fosfatos, logra dárseles un color blanco a los dientes y reforzar el esmalte. El objetivo es lograr un blanco natural y no sintético, como el que se tiene actualmente con este proceso.
Los estudios aún no han sido efectuados en seres humanos, pero sí en piezas dentales donadas y guardadas en un banco dental. Se esperan mayores recursos para poder seguir con las investigaciones y llevar estos productos al mercado y contribuir así a la salud de las personas.
Según el profesor Delgado Mejía, Bogotá produce entre 7 y 15 toneladas diarias de cáscara de huevo que podrían aprovecharse a nivel industrial para producir fosfatos de calcio.
Fuente: Dicyt

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